José Ignacio Lluch – FREE MARKET

20 diciembre, 2009

Cuento de Navidad

Filed under: Uncategorized — joseignaciolluch @ 9:40 am
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LO CONFIESO, me encanta la Navidad. No las comilonas, ni la  presión comercial y menos la sensiblería de los hipócritas o la amargura de los escépticos que culpan a ésta, o a quien pase por ahí, de todos sus males. Para mí es esperanza. Es pensar que vale la pena confiar en algo tan imprevisible, ilógico y sorprendente como pueden ser los seres humanos y la vida. De acuerdo, son unos pilares muy poco sólidos y fiables. Y quizá ahí es donde radica la magia de la vida y de la Navidad. Una gran empresa estaba al borde de quebrar. Una desastrosa gestión destrozó en dos años la mejor compañía del sector, 600 personas se irían al paro y una gran marca desaparecería. Era un caso claro, no había ninguna posibilidad. La propiedad era incompetente e insolvente. La competencia esperaba ansiosa su caída. Los proveedores solo servían contra pago en efectivo. Los acreedores se preparaban para instar la quiebra. Desde una perspectiva objetiva y realista la conclusión era clara: nada que hacer. Sin embargo, para algunos había una remota esperanza de solución …¿se produciría  el milagro?

La marca conservaba un prestigio en el sector y se intentó interesar a un gran grupo industrial. La propuesta era simple: compre la empresa, no sus activos, y ponga las condiciones. Las puso y a placer: acuerdo mayoritario de quita de acreedores, reducción del 10% de la plantilla, flexibilización del convenio laboral, reorganización de la red  comercial…y ante todo que la empresa siguiera operativa mientras se gestionaban estas condiciones y en un plazo no superior a dos meses. A cambio, el comprador se comprometía con un aval a adquirir la empresa garantizando su permanencia y los puestos de trabajo. El problema era que no había dinero ni tiempo para hacerlo. Otra vez imposible desde una óptica objetiva y realista. Pero ¿podría encontrarse una solución?

Por supuesto ésta no llegó de quien  podía darla, propiedad, sindicatos o bancos, sino de un puñado de personas que pusieron todo lo que tenían, poco en apariencia, pero suficiente para salvar la situación. Con un aval personal se obtuvo algo de financiación y mantener precariamente la empresa activa. Algunos proveedores acreedores apoyaron el proceso, era preferible a no cobrar. Unos pocos empleados y directivos voluntariamente trabajaron sin descanso  y sin salario garantizado, no quedaba dinero, prefiriendo el esfuerzo de lograr lo aparentemente imposible a rendirse e irse al paro. El ejemplo de unos pocos  empezó a cundir.  En el plazo pactado que coincidía con éstas fechas y dándose las condiciones requeridas, se firmó la operación. La pervivencia de la empresa y de su gente estaba garantizada. Entre los abrazos y el jolgorio que se producían en la planta, se podía percibir algo mágico y especial. Cuando las personas quieren, pueden hacer magia incluso en Navidad.

free.market@main-network.com

Publicado en el Mundo- Valencia 20 de diciembre 2009

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