José Ignacio Lluch – FREE MARKET

19 octubre, 2010

Y ESO ¿POR QUÉ?

Si quiere practicar un interesante ejercicio intelectual, le sugiero que mantenga una conversación con un niño que se encuentre en esa etapa en que todo lo preguntan. Cuando vaya por el décimo ¿por qué? o ¿para qué sirve?, comprobará que ya no sabe responder y recurrirá al porque sí y punto. La inagotable curiosidad del niño se impondrá a su afán por responder y a su paciencia.

Hay actitudes típicas de la infancia como la curiosidad o la imaginación que no deberíamos perder con la edad y que son de gran utilidad en el mundo de la empresa.

Hace unos días, uno de los grandes cocineros de nuestro país con prestigio reconocido internacionalmente, comentaba con humildad, que seguía pensando como un niño, que tenía curiosidad por todo y que, con cualquier cosa, se imaginaba un nuevo plato y lo experimentaba.

En el grisáceo ámbito cotidiano de la empresa y la economía real, donde ahora todo parece jugar en contra, qué pocas veces te encuentras con esta frescura que valora la curiosidad y la imaginación. Y, curiosamente, estos dos conceptos siempre acompañan a los empresarios de éxito.

Es muy decepcionante  llegar a una empresa, que te den un manual y te digan que te lo leas y que así es como se hacen las cosas allí. En ese manual, se supone, que están todas las respuestas a  los problemas…

La creatividad y la innovación no son solo atributos de artistas. Todos los empresarios pueden y deben serlo. Alguna vez lo fueron, al menos, trasladando a la vida real su proyecto empresarial. Creatividad e innovación son la consecuencia de una metodología cuya base es la curiosidad y la imaginación. Si nos preguntamos por qué y para qué muchas cosas de las que damos por incuestionables en nuestra empresa, estamos empezando a ser curiosos y al responder, tendremos que recurrir a la imaginación y, quizá a partir de ahí, estemos dando un giro clave para mejorar su futuro, plagado de retos, cambios e incertidumbres.

Tengo un amigo muy curioso. Hace 20 años sintió curiosidad por lo inmobiliario. Estudió  el sector y empezó a comprar parkings. Al paso del tiempo, su activo creció mucho en tamaño y valor, pero se aburría y lo vendió. Empezaba a tener curiosidad por Internet. Ahora su empresa es  líder  del sector de incubadoras de Internet, multiplicando por más de 100 su inversión inicial. Lo malo es que ahora me está haciendo preguntas sobre el sector financiero…

Ver publicado art 43

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