José Ignacio Lluch – FREE MARKET

23 noviembre, 2010

LOS RESCATES

En varias ocasiones hemos participado en la gestión del rescate de empresas. Para que éste se produzca han de darse una serie de circunstancias que, en resumen, son que a alguien, competidor o inversor, le interese mantener viva la empresa, por razones estratégicas, y que el rescatado se deje y asuma las condiciones y el esfuerzo que todo rescate conlleva.

Cuando al gestionar el rescate, se analizan las causas y las actuaciones por las que una empresa excelente se encuentra en una situación de quiebra y al borde de su desaparición, suelen aparecer las mismas en todos los casos. Son estas cinco:

Presencia de equipos directivos mediocres, que han asumido el poder de la dirección careciendo de una cualificación adecuada y objetiva. Error claro de la propiedad que ha preferido escoger al más cercano, cómodo, amigo o familiar, por encima de consideraciones profesionales y de aptitud.

Relajación en el gasto y en el cumplimiento riguroso del equilibrio presupuestario, pensando que como la empresa es rica, lo aguanta todo. Como consecuencia, suele darse un crecimiento desproporcionado del número de despachos y de cargos, creándose una casta de administradores, con sus gastos y privilegios, distanciada de las necesidades de la empresa. Que no falte el coche o el aire acondicionado en los despachos, aunque abajo en planta no haya ni ventiladores.

Decisiones de inversión o  gestión equivocadas con resultados negativos, que en lugar de rectificarse, se mantienen y se acusa a los demás de la falta de éxito. Por supuesto que no se admite crítica alguna so pena de despido inmediato.

Cuando las cosas empiezan a ir mal, negación total de la realidad e intentos de ocultación de la misma, falseando o maquillando las cuentas para mantener el status alargando la agonía de la empresa.

Resistencia y oposición a cualquier intento de rescate, ya que esto supone el reconocimiento de una realidad distinta de la que se proclama, del propio fracaso y la posible localización de responsabilidades por parte de quien analice de forma independiente la gestión.

Estas dos últimas, en cuanto que retrasan la acción del rescate, son las más nocivas, ya que cuanto más dure el deterioro, mayor coste supondrá la solución, en términos de dinero para el rescatador y de sufrimiento para los rescatados, pudiendo rebasarse una línea en la que ya no es posible resolverlo.

Es curioso comprobar lo que se parece, a veces, la economía real a lo que pasa en el mundo de la macroeconomía. Quizá sea porque en ambos sitios hay seres humanos al mando, con sus grandezas y sus miserias.

Ver publicado art 48

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