José Ignacio Lluch – FREE MARKET

11 enero, 2011

LAS PREVISIONES TÉCNICAS

Hace más o menos una década, un amigo mío tomó la decisión de emprender un negocio. De forma intuitiva y con base en sus conocimientos prácticos, detectó un hueco en el mercado que pensaba podría ser cubierto con su proyecto empresarial. Además, le apasionaba la idea de ponerlo en marcha. Elaboró su plan de negocio y se fue a exponerlo a un prestigioso analista económico y a un banco. Quería contrastar la idea con un experto y conseguir un respaldo financiero para iniciarlo. En ambos casos obtuvo la misma respuesta contundente: imposible, no lo intentes porque fracasará. El proyecto es una locura, nadie lo comprará, careces de formación técnica y de recursos económicos para desarrollarlo, no tienes relaciones, ni un master y además eres de provincias…En definitiva, las previsiones de los expertos parecían no augurar nada bueno y los argumentos en contra eran tan objetivos como las verdades matemáticas. Por suerte para él, y para muchos más, no hizo caso a los consejos y previsiones objetivas y decidió emprender su negocio. Consiguió que alguien de su familia le dejara usar un bajo a las afueras de la ciudad y junto con dos personas más, inició su actividad como una micro empresa.

Hoy su empresa factura varios cientos de millones, emplea a miles de personas, está en decenas de países y es líder en algunas de las actividades que desarrolla.

Lo relevante de esta historia real, que con pequeñas variantes es común a cualquier empresario, no es qué nicho o hueco encontró el emprendedor, ni cuánto talento, esfuerzo y recursos utilizó, sino que decidió poner en marcha su proyecto a pesar y en contra de las previsiones técnicas negativas.

Cualquiera que tenga una idea y la inquietud de ponerla en marcha, cubriendo una carencia o necesidad en la sociedad y esperando obtener una ganancia al hacerlo, es emprendedor y si la inicia, es empresario. En esencia, solo hace falta detectar o ver la oportunidad y tener la voluntad de actuar, poniendo en marcha el proyecto. Importa menos la cantidad de recursos disponibles o la coyuntura económica. Siempre hay oportunidades de acción empresarial sea cual sea la situación de un país mientras en éste haya una economía de mercado.

Cuando la ciencia económica, en su búsqueda de la verdad objetiva y matemática, se olvida incorporar a la ecuación el elemento humano, la acción humana, imprevisible, compleja, contradictoria y subjetiva por naturaleza, suele equivocarse y sus previsiones son desbordadas o contradichas por la economía real.

Ver publicado Art 53 

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