José Ignacio Lluch – FREE MARKET

15 marzo, 2011

EL PARACAIDAS

Dicen los expertos que cuando alguien salta al vacío desde un avión es conveniente hacerlo con un paracaídas  ya que, hasta el momento, no se conoce ningún otro medio eficaz para llegar a tierra ileso. Aseguran que para nada sirve cerrar los ojos, gritar  o prohibir solemnemente a la tierra que se aproxime a tanta velocidad. Parece claro, pues,  que para evitar una caída catastrófica, la única solución es dejar que el paracaídas actúe.

En el mundo de la economía  sucede lo mismo, cuando se está en una situación de caída libre, hay sistemas que sirven de paracaídas  solucionando el desastre y otros que no resuelven nada o que empeoran y aceleran  la caída.

Cuando una empresa se encuentra ante una caída de ventas y beneficios, sus responsables, si lo son mínimamente, no niegan el problema  sino, al contrario, se esfuerzan en detectar su origen y ponen en marcha medidas tanto defensivas como activas.

Las defensivas suelen consistir en reducir los gastos de forma inteligente. Si deviene una situación que mengua la riqueza relativa de que antes se disponía, lógico es readaptarse a la nueva realidad menos boyante y renunciar a todos aquellos costes que no sean esenciales o necesarios para sobrevivir. Las activas se centran y se dirigen al cliente que es, para toda empresa, la razón y el motivo de su existencia.

Así es como los empresarios capaces encuentran su paracaídas: localizando el problema, soltando el lastre de lo innecesario y sirviendo  mejor a su clientela.

¿Y qué hacen los gobiernos responsables cuando su país está en recesión? Pues recurrir al paracaídas que en todas las economías de mercado no es otro que ése, el mercado.

No niegan los problemas, sino más bien informan de los mismos a la sociedad. No culpan al mercado y lo intervienen con innumerables restricciones y normas que imposibilitan cualquier movimiento. Recortan todo el gasto público que pueden sin desproteger a los más débiles, enfrentándose a los causantes de tal gasto aunque sean amigos o poderosos. Dan ejemplo de austeridad y no persiguen con multas y sanciones las conductas privadas de los ciudadanos. Apoyan a los emprendedores y empresarios conscientes de que son ellos y no el gobierno, quien realmente crea riqueza y puestos de trabajo. No desincentivan el ahorro ni el consumo con más impuestos. No acaparan la escasa liquidez que queda en el sistema financiero para seguir endeudándose y permiten que ésta llegue a la economía real, que es la única capaz de frenar la recesión e iniciar la recuperación.

Los que así actúan, han recurrido al paracaídas y ahora están ascendiendo. Los que no, seguimos en caída libre.

Ver publicado Art 61

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