José Ignacio Lluch – FREE MARKET

22 marzo, 2011

¿ALGUNA BUENA NOTICIA?

Alguien dijo una vez que como ser optimista costaba lo mismo que ser pesimista, prefería escoger la primera opción porque, por lo menos, era más gratificante, se incordiaba menos a uno mismo y a los demás y, al tiempo, se estaba en mejores condiciones para detectar esa palanca o pista, que siempre está en el gran rompecabezas que es la vida, que facilite la solución y nos dé una salida.

No puedo estar más de acuerdo. El problema es encontrar esa buena noticia cuando se analizan todos los informes económicos y se observan los hechos y los acontecimientos desastrosos con que se inicia esta primavera del 2011.

No obstante, tras la lectura de los citados informes que son preocupantes en general y muy objetivos en cuanto a los datos, debo reconocer que casi me pasa desapercibida una idea que varios de ellos exponen en sus párrafos finales y que viene a decir lo siguiente:

Puede haber sorpresas favorables a los inversores en los países y regiones donde, cuanto antes, se tomen decisiones difíciles y se reduzcan los gastos públicos considerablemente, de manera voluntaria o forzada. La historia muestra repetidamente que la actuación privada, el dinamismo empresarial cubre con más rapidez y eficiencia de lo que se estima ese espacio que deja el estado al recortarse.

En mi opinión  ésta es la buena noticia que, por cierto, no es ninguna noticia. Más o menos, todos sabemos que los estados no crean riqueza ni bienestar. Que allá donde asumen el mando absoluto de la economía es donde más miseria, pobreza e injusticia se reparte entre la población. Que la economía de libre mercado es la única capaz de proporcionar mayor riqueza y bienestar al mayor número de gente posible. Que aunque a veces no lo parezca, vivimos en una economía de mercado, donde el sector privado,  las familias y las empresas, ya han hecho los deberes frente a la crisis. Esto ha consistido en algo muy sencillo y doloroso a la vez: reajustarse a una situación regresiva. Es decir, asumir la pérdida de ingresos, reducir los gastos y trabajar más y mejor, aquellos que tienen la posibilidad de hacerlo.

La solución está a la vista aunque desde las alturas macroeconómicas no se perciba. Es la economía real, formada por empresarios, autónomos, trabajadores y consumidores de carne y hueso, el único camino para la recuperación si se le deja espacio.

Ver publicado art. 62

1 comentario »

  1. Al hilo de tu columna de ayer, hoy a primera hora y en sesión parlamentaria de control, se han puesto sobre la mesa un dato más que alarmante referido al índice de miseria de España en 2010, creo que han dicho del 22%. Una variable reconocida internacionalmente para el análisis de la coyuntura económica mundial. La respuesta del responsable del ramo que integra nuestro gobierno ha dicho que la interpelación llevaba el debate político a “lo miserable”, en el sentido más peyorativo del término. Es muy triste y desalentador ver la talla de quienes dirigen nuestro país, para los que “miseria” es sinonimo de “mal gusto”.
    En clave más local, recomiendo la lectura también del artículo de Benigno Camañas, que aparece publicado junto a tu columna (se puede ver en: Ver publicado Art. 62). Ambos demuestran una gran lucidez y valentía.

    Un abrazo

    Comentario por nievesllorens — 23 marzo, 2011 @ 9:37 am | Responder


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