José Ignacio Lluch – FREE MARKET

29 marzo, 2011

LAS COLAS

Si hay algo más molesto que estar en una cola, esa hilera de personas que pacientemente esperan la vez para algo, es hacerla y descubrir bastante tiempo después, que no ha servido para nada porque era la ventilla equivocada o que faltaba algún requisito esencial. Los expertos en colas, la mayoría de ciudadanos que pasamos una parte de la vida en ellas, aseguran que es conveniente informarse bien antes de situarse en cualquier cola que se le presente.

Con los emprendedores y el capital sucede lo mismo. Hay multitud de proyectos empresariales cuyos promotores emprendedores llevan tiempo esperando la vez de encontrar un capital inversor que apoye económicamente su idea. Esta espera frustrante para el emprendedor y, normalmente, ineficiente para el proyecto, podría evitarse siguiendo unos pasos que son, esencialmente, de sentido común.

En primer lugar, el emprendedor debe plantearse si necesariamente ha de hacer la cola. Muchos proyectos pueden iniciarse con menos capital del que en ocasiones se cree necesitar. Si el proyecto puede empezar con los propios y escasos recursos del emprendedor y su más cercano entorno, que no lo dude e inicie ya su actividad. Un inversor potencial valora más un proyecto  en marcha, aunque sea pequeño y precario en capital, que algo que está por hacerse. Esa gran diferencia cualitativa entre el proyecto y la realidad aunque ésta sea muy incipiente es, en la mayoría de los casos, lo definitivo para obtener respaldo de los inversores.

En segundo lugar, hay que hacer la cola adecuada. Es decir, que si se busca capital habrá que recurrir a aquellos que disponen de él y contemplan su aportación económica como una inversión, focalizándose no en las garantías personales o reales del emprendedor sino en la viabilidad, credibilidad y rentabilidad potencial del proyecto.

Y en tercer lugar, una vez se está ante el inversor adecuado, es fundamental saber exponer el proyecto. Para ello no basta con disponer de un plan de negocio más o menos elaborado, cualquiera hace proyecciones estupendas sobre un papel, sino que al informar y comunicar el proyecto se traslade al inversor la confianza en el mismo. Esta se basará principalmente no solo en la coherencia de los números, cifras y datos aportados, sino en el grado de implicación, capacidad y convicción personal que el emprendedor demuestre poseer y aportar.

Quien invierte en empresas sabe, o más le vale saber, que está invirtiendo en personas y que el acierto de su inversión dependerá sobre todo de ellas.

Ver publicado Art 63

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