José Ignacio Lluch – FREE MARKET

12 abril, 2011

La competencia II

Fruto de la rivalidad que se crea entre las empresas que compiten por obtener el apoyo y la aprobación de los consumidores o clientes, son las estrategias competitivas que se basan en conseguir esa diferencia o ventaja frente a las demás.( Redefinir y analizar de forma periódica cuestiones tales como ¿qué ofrezco y a quién? ¿Cómo y dónde? ¿En qué soy mejor que los demás? lleva a las empresas a actuar para crear o afianzar su ventaja competitiva.)

Algunas de ellas basan su ventaja en su capacidad de innovación. Ya sea con mejoras tecnológicas o de diseño en lo que ya ofrecen  o introduciendo nuevos productos o servicios que satisfagan mejor las necesidades de los clientes.

La semana pasada me decía un empresario que había un compromiso en su empresa por el que todos los miércoles se reunía con el equipo para analizar propuestas de innovación tanto en lo que se estaba fabricando como en nuevos productos. Y si la innovación era aprobada, podían ponerla en el mercado en cuatro meses. En éste caso, la ventaja consistía en su capacidad de renovar sus productos y situarlos con rapidez en el mercado. Esa agilidad le daba una ventaja frente a otros competidores más grandes. 

Otras se basan en el precio. A igualdad de condiciones, el consumidor escogerá siempre aquel producto o servicio que sea más barato. Con éste fin, las empresas se organizan y orientan sus esfuerzos para obtener esa diferencia favorable en el precio. Mejorando su logística, sus costes o sus procesos. Muchas empresas buscan adquirir tamaño con el fin de obtener economías de escala que les permita trasladar las mejoras al precio.

En otras, la diferenciación se obtiene en la diversificación, ya sea en los productos o en los clientes y mercados. Si una empresa apuesta por un solo producto o un solo mercado, corre el riesgo de que su alta especialización no le permita reaccionar ante cambios devenidos e imprevistos. Las empresas que se han internacionalizado en alguna medida, están sufriendo menos los efectos de encontrarse en una economía regresiva. 

Una buena comunicación y publicidad puede ser otra ventaja competitiva, siempre y cuando lo que subyace tras la campaña de comunicación sea bueno. En caso contrario la ventaja será muy efímera y podrá convertirse en desventaja.

Hay empresas que tienen la capacidad de adaptarse y reinventarse frente a los cambios, por grandes e imprevisibles que éstos sean. Esa adaptabilidad  supone una ventaja para los que saben hacerlo. Los cambios que el futuro a veces trae consigo, pueden suponer para algunas empresas o emprendedores, una gran oportunidad para aportar soluciones nuevas a nuevas situaciones.

Ver publicado Art 65

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