José Ignacio Lluch – FREE MARKET

19 abril, 2011

Abre fácil

No sé Ustedes, pero cuando personalmente me enfrento a una lata o envase  de los llamados “abre fácil” que me reta a utilizar mis escasas habilidades manuales para abrirlo, debo ser uno de esos torpes individuos que,  lejos de encontrarlo fácil, dedican un tiempo desesperantemente largo y ridículamente ineficaz intentándolo y según aumenta el apetito y la sensación de torpeza, en la misma medida, se va deteriorando la lata merced a los frustrantes intentos de abrirla.

Con los asuntos de la macroeconomía sucede lo mismo, las autoridades políticas y monetarias tienen la responsabilidad y el poder para adoptar medidas que tengan por objeto la mejora de la situación económica y , sin embargo, los efectos de sus acciones u omisiones, lejos de conseguir su objetivo, parecen incrementar el deterioro de nuestra economía.

Por ejemplo, si se inundan los mercados de liquidez y dinero, con el fin de mantener una expansión aparente sin base en la economía real, esa masa monetaria en circulación acaba provocando una situación de inflación monetaria. Es decir, al producirse un exceso del bien dinero, éste baja de valor y pierde poder adquisitivo. Esta situación no la provocan las empresas o los productores que deciden, inoportunamente, subir los precios, ¿a quién se le ocurriría hacerlo en una economía en regresión.

Por ejemplo, si ante un desempleo monumental se mantiene la misma regulación laboral que ya ha demostrado  no funcionar ni incentivar a quien  puede emplear, las empresas, y se declara que se tomarán medidas sin tomarse a fondo, la cifra de paro y el malestar siguen aumentando.

Por ejemplo, si nos encontramos en una situación de grave endeudamiento y recesión que afecta tanto al sector público como al privado y éste ya ha hecho, con un gran esfuerzo, los ajustes necesarios, ¿por qué el público no reduce drásticamente sus gastos y congela su tendencia a mayor endeudamiento? 

Por ejemplo, si la recuperación económica se produce cuando las familias y las empresas van desapalancándose y consiguen ahorrar para volver a disponer de recursos que destinarán al consumo o la inversión, ¿por qué no se reduce la presión impositiva, combinándose, de esta forma, los esfuerzos públicos y privados hacia la misma dirección que, entiendo, no es otra que anticipar la recuperación?

Supongo que como con las latas, nuestras autoridades reguladoras sabrán abrirlas y su manipulación no provocará tal deterioro de las mismas que haga más difícil recuperar su contenido.

Ver publicado Art. 66

1 comentario »

  1. Estoy especialmente de acuerdo con este articulo, que recoge de manera sintetica y sin embargo certera, las, a mi juicio, claves del problema.Solo echo de menos una mencion a la falta de acceso al credito para particulares y empresas, cuestion ANGUSTIOSAMENTE grave.¿Como se podria acelerar este proceso?Porque si hemos de esperar a que las subastas de dinero sen mas accesibles a la banca española, me temo que ya no queda tiempo y el deterioro aumenta por momentos………

    Comentario por Carolina Costa — 7 junio, 2011 @ 11:09 am | Responder


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