José Ignacio Lluch – FREE MARKET

17 mayo, 2011

EL MANDATO

Nuestra vida está llena y rodeada de mandatos. No me refiero al infinito número de prohibiciones que en forma de órdenes, decretos, regulaciones, ordenanzas y disposiciones, nuestras autoridades tienen a bien dictar para que cada día seamos más felices.

mandato aquí mencionado es ese acuerdo o contrato, por tanto libre y bilateral, por el que alguien, el mandante, encarga o encomienda a otro, el mandatario, la gestión o ejecución de algo, obra o servicio, con el fin de obtener determinados objetivos. Para ello el mandante traslada al mandatario una cierta representación para que en su nombre y por su cuenta, éste actúe por un tiempo establecido y lleve a buen fin la gestión encomendada.

complejidad y especialización del mundo mercantil requiere, cada vez más, que las empresas y las personas deleguen en especialistas y profesionales la gestión de muchos procesos o actuaciones.

Hay todo tipo de mandatos para cubrir un sinfín de necesidades y objetivos. Lo importante para el que lo otorga es acertar con el mandatario y que éste consiga el fin para el que se le contrató. Ahora bien, en el momento de la elección, ¿cómo seleccionar al mejor? ¿es el más adecuado el que sea más grande?, ¿el más barato? ¿el que mejor habla? ¿quizá quien pone a caldo a sus competidores? Si recurrimos a la experiencia de muchas empresas y al sentido común, hay tres condiciones esenciales que el candidato debería tener para acertar en la elección.

La primera es que esté capacitado. Que disponga de los medios y el conocimiento necesario para llevar a cabo la gestión. Habrá, pues, que analizar su trayectoria profesional y contrastar su experiencia, logros y resultados pasados. La segunda es que no nos engañe. Que no nos diga lo que queremos escuchar sino la realidad y las medidas que se tendrán que tomar para conseguir los objetivos del mandato.

Y la tercera es que sea independiente. Es decir que sus intereses, objetivos y dedicación se centren en los del mandante y no en otros, que podrían ser hasta contrarios al objeto del mandato. En el mundo de la economía real, cuando se delega en terceros un determinado poder de representación, se suele basar, en esencia, en la confianza y ésta, a su vez, se fundamenta en la capacidad, honradez e independencia del mandatario. Es curioso que no suceda lo mismo en la elección de políticos. Quizá sea porque la economía y el comercio hace a las personas sensatas y la política no.

Ver publicado Art 67

 

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: