José Ignacio Lluch – FREE MARKET

31 mayo, 2011

LA VARIABLE ESENCIAL

Seguro que han oído esa anécdota y, en mayor o menor medida, la han vivido más o menos de cerca, que trata sobre un sesudo e infalible profesor de escuela, quien ante los malos resultados de un alumno, informó ex cátedra a sus padres que nada se podía hacer con él, que abandonase los estudios y se dedicase a cualquier tarea exenta de responsabilidad. Y que años después, habiendo hecho caso omiso padres y e hijo de tan solemne y fundada predicción, el niño realizó tres carreras universitarias, obtuvo dos doctorados cum laude, habla varios idiomas y es consejero ejecutivo de un par de multinacionales. 

Cuando leo los dictámenes y previsiones de doctos analistas que basan sus científicos juicios sobre datos objetivos tanto de la micro como de la macroeconomía, ignorando por completo al ingrediente principal que es el ser humano y su imprevisibilidad, me acuerdo de esa anécdota del estúpido profesor  y su infalible método científico.

Algunos expertos aseguran que en nuestra economía abundan los sectores maduros que hay que abandonar e iniciar el desarrollo de nuevos modelos económicos. Sin embargo, si nos vamos a la economía real de esos sectores maduros, observaremos que hay empresas que están creciendo, situándose en mercados exteriores, innovando, compitiendo y obteniendo buenos resultados. Y muchas de ellas con una escasez de medios económicos y abundancia de trabas administrativas y burocráticas que dificultan su competencia internacional.

Hace unos años un conocido fondo de inversión internacional se estaba planteando apoyar, con una importante suma de capital, un determinado proyecto empresarial. Decidieron preguntar la opinión de  otra conocida y reputada firma de consultoría, llena de expertos y analistas sectoriales. Hicieron sus trabajos, plagados de proyecciones, ecuaciones y demás análisis científicos y llegaron a la conclusión inapelable de que el proyecto era inviable. Curiosamente, durante todo el tiempo que duró el análisis,  a nadie se le ocurrió conocer al empresario y su equipo humano. No parecía relevante para emitir una conclusión tan objetiva.

¿Se imaginan el final? Por supuesto el fondo no invirtió y, por suerte, los promotores del proyecto lo desarrollaron, asumiendo y ajustándolo a la falta de socio financiero.

Actualmente, esa empresa está en sesenta países, cotiza en bolsa, cuenta con miles de empleados y es uno de los referentes mundiales de su sector. Por cierto, un sector bastante maduro.

Ver publicado Art 69

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