José Ignacio Lluch – FREE MARKET

21 junio, 2011

LA CARAMBOLA

La vida real desborda cualquier historia de ficción. En el caso de las comedias de humor, también. Durante la celebración de un convite, una gran fuente de espagueti queda suspendida en el aire por un instante para, a continuación y con increíble exactitud, depositarse sobre la cabeza de un digno invitado.

La intensidad de su asombro solo es comparable al esfuerzo de los demás comensales intentando contener sus carcajadas. La secuencia rebobinada nos muestra a un niño chutando su pelota, una potente señora que al esquivarla empuja a un enclenque camarero, el cual para evitar un aterrizaje sobre las ensaladas, suelta su bandeja. Y es que una carambola a cuatro bandas como ésta, solo es posible si sucede en la vida real.

En el mundo de la economía y las empresas puede pasar lo mismo, una serie de causas y efectos concatenados, que no se han sabido o podido prever, pueden producir efectos inesperados y, a veces, nada agradables. A diferencia de lo que muchos quisieran o pretenden sostener, la economía no es una ciencia exacta ni de laboratorio, ya que se basa en la acción humana y ésta, por su naturaleza es compleja, inabarcable y, a veces, impredecible.

Todo empresario  sabe que permanecer en el mercado, lo cual ya es un triunfo,  es el resultado de acertar, más veces que equivocarse,  y anticiparse o prevenir las oportunidades o amenazas potenciales. Esta actitud de vigilancia y curiosidad ante la realidad junto con su aptitud de proveer con  respuestas eficaces a las demandas de la sociedad, es la base de su esencia empresarial. Son aquellos de la fiesta que detectan una amenaza potencial al ver un niño con su pelota.

Todo empresario sabe también que los recursos disponibles son siempre limitados y que se trata de administrarlos con la mayor prudencia y eficacia posible. Uno de ellos es la información o el conocimiento, que por vastos que sean, nunca podrán ser ilimitados y absolutos. Creerse infalible es el principio del fin de cualquiera. No pueden, pues,  impedir que el niño chute ni saben con certeza que lo hará, pero se preparan por si ocurre.

En materia de política económica también se producen errores e imprudencias pero, a diferencia del mundo empresarial, los efectos, espagueti y asombro incluidos, van a parar a los gobernados y no a los gestores. ¿Quizá no se quiso ver la amenaza? Porque cuando a un niño le das una pelota, lo más probable es que la chute…

Ver publicado Art. 72

 

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