José Ignacio Lluch – FREE MARKET

28 junio, 2011

COMPLICACIONES

Nunca he tenido muy claro en un atasco de tráfico con gran complicación, si los dignos agentes que rondan por la zona, soplando sus pitos con energía y moviendo vigorosamente sus brazos, son la causa o el efecto de la citada complicación.

 De igual manera, tampoco está muy claro que los dignos y  omniscientes reguladores económicos, al intervenir siempre en los mercados, emitiendo toneladas de dinero o deuda según la ocasión, sean la solución o la causa de las burbujas, las crisis y las complicaciones económicas.

 El diccionario define complicación como la dificultad o enredo procedentes de la concurrencia y encuentro de cosas distintas.  Las grandes complicaciones abundan, no solo en las magníficas piezas de la alta relojería artesanal sino en la vida de las empresas y la economía real. Es en éste ámbito, lejos de la planificación teórica, donde confluyen a diario las dificultades y los enredos, y donde se resuelven.

 Hace unos días, uno de los más prestigiosos maestros relojeros suizos, nos explicaba a un grupo de amigos, los asombrosos y desconocidos detalles de su profesión. Cómo afrontaban cualquier complicación, estudiando con tiempo, ecuaciones matemáticas, soluciones mecánicas, físicas y estéticas. Nos dijo, con  humildad, que cuando se enfrentaban a una determinada complicación, la podían resolver en cinco minutos o en cinco años dependiendo del grado de complejidad.

Esta afirmación  describía con sencillez y sinceridad una actitud, profesional y vital : asumir la complicación como algo inherente a la acción humana y, en lugar de eludirla, afrontarla y resolverla.

 Esta actitud es la esencia de todo buen emprendedor o empresario. Buscar y amar las complicaciones porque al resolverlas, encuentra su sitio en el mercado que lo acepta porque soluciona un problema o satisface mejor una necesidad.

 Las complicaciones pueden ser internas o externas. Las primeras son las que acompañan a la función empresarial y resolverlas en cada momento es lo que hace que se sea o no empresario. Concebir un producto o servicio que el mercado acepte, ponerlo en marcha, organizar eficazmente un conjunto complejo de medios económicos, humanos y materiales, competir con éxito y un sinfín de grandes complicaciones que lleva aparejada la vida empresarial. Las segundas son las derivadas de una mala gestión de la política económica cuyas consecuencias afectan gravemente a las economías. Asumirlas y actuar para minimizar sus efectos  es un reto que cada empresario debe saber resolver.

 Al final, la gestión de un emprendedor con éxito es como esas obras de arte de relojería, su valor se basa en el conjunto de grandes complicaciones que ha sabido superar.

Ver publicado Art.73

 

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