José Ignacio Lluch – FREE MARKET

20 septiembre, 2011

INVITO YO

En una mesa cercana a la mía, almorzaban un grupo estridente y bullicioso de amigos. Al llegar la cuenta, que debía ser importante a la vista de lo que habían engullido y bebido, el más popular y gritón de la mesa, exclamó : “no os preocupéis, invito yo que paga la empresa”. A lo que el resto, con gran alegría y aplausos, contestó que, siendo así, pidamos otra ronda.

Pensé que el invitador tenía madera de político y que era fácil  ser generoso con el dinero de los demás. Qué distinta percepción se tiene en general sobre el uso del dinero propio del que se considera que es de otro o, peor, que no es de nadie. Aunque se tenga poder para gastarlo.

 En el mundo de la economía sucede lo mismo, el dinero que no es más que un instrumento monetario que sirve para valorar e intercambiar bienes y servicios en el mercado, es un bien escaso y siempre pertenece a alguien. En consecuencia, un uso abusivo e irresponsable del mismo, siempre perjudica a alguien. Un ludópata acabará arruinando su hogar. Un directivo despilfarrador puede destruir  su empresa. Un gobierno deshonesto puede endeudar a su país por generaciones y quebrarlo. Una autoridad monetaria puede emitir moneda hasta la saciedad, aparentando una expansión ficticia y provocar crisis internacionales.

 Hace unos días, un excelente empresario me contaba lo que le dijo su padre el día que le cedió la dirección de la compañía: “Ahora que ya te has formado y has trabajado en todas las áreas de la empresa, te digo lo más importante:  aunque mandes no eres el dueño de nada, aunque te sientes en esa silla,  no te pertenece. Eres administrador de unos bienes que te han confiado y trabajas para los accionistas, los empleados, los clientes y los proveedores. Haz con tu sueldo lo que quieras, cuando te lo puedas pagar, pero ningún bien de esta empresa te pertenece, eres el responsable temporal de gestionarlos. Esto no se enseña en las escuelas de economía pero es la verdad más importante. Trata lo que administras con el mismo cuidado o más con que lo harías con tu propio dinero y no olvides nunca que eres un mandatario que tendrá que rendir cuentas.

 Actualmente la empresa consigue un crecimiento de dos dígitos en ventas y resultados, lo que le permite invitar a una buena ronda de remuneraciones y dividendos para los empleados y accionistas.

Ver publicado Art 76

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