José Ignacio Lluch – FREE MARKET

9 noviembre, 2011

CARA Y CRUZ

Si tiene un euro a mano, lo que no está mal en estos tiempos, mírelo y observe qué ve. Con seguridad estará mirando una cara o una cruz. Si lo pone de canto, no verá ni una ni otra. Es el mismo euro, pero dependiendo de su punto de vista, solo podrá ver la cara o la cruz.

En el mundo de la economía pasa lo mismo, las realidades que observamos, las que conforman el devenir de los acontecimientos de carácter económico, tienen dos caras y dependiendo de desde dónde o cómo se las mire, se verá una cosa u otra bien distinta.

Mientras los expertos económicos declaraban la debilidad del euro y su incierto futuro, un joven empresario español completaba el plan estratégico de su filial francesa para  expandirse en tres países centroeuropeos y concertaba un acuerdo global de carácter tecnológico y logístico con Canadá, China y Japón.

Mientras en las cumbres europeas se trataba el problema de la deuda,  el sistema financiero y los países en riesgo de quiebra, una joven decidía poner en marcha una tienda, dejando la cuenta ajena para iniciar su proyecto innovador. Por supuesto sin ayuda bancaria, solo con sus ahorros y los de su familia.

Mientras el gobierno volvía a endeudarse en los mercados pagando  más altos intereses y el ministro de turno anunciaba la peor tasa de paro que se recuerda, un emprendedor abandonaba su consultoría e invertía sus ahorros, contratando un equipo de personas, para desarrollar una plataforma on line con vocación de liderar su segmento de mercado en unos años.

Mientras unos bancos negaban la concesión de créditos a empresas, autónomos y particulares, un grupo familiar de inversores privados, invertía en dos empresas para potenciar su capacidad de crecimiento.

Mientras unas entidades y empresas públicas siguen sin pagar sus deudas a proveedores, provocando una cadena de impagos y quiebras, los empresarios pequeños y medianos que pueden, aportan sus ahorros, vía aumentos de capital o préstamos de accionista, para poder seguir cumpliendo sus compromisos.

Mientras la bolsa se desmorona por enésima vez ante la última mala noticia o declaración, dos chavales viajan a Silicon Valley para hacer una ronda de inversores y socios que apoyen y potencien su empresa.

Son dos caras de la misma realidad que nos está tocando vivir. Por un lado, estadísticas, leyes matemáticas y reguladores de lo macro. Por otro, las personas y su inagotable e imprevisible capacidad de ingenio y superación. Lo importante  es cual de ellas se impondrá o tirará de la otra.

Ver publicado Art.81

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