José Ignacio Lluch – FREE MARKET

7 febrero, 2012

EMPRENDER

Es una de las cosas más bonitas y características del ser humano. Es propio y diferenciador del individuo frente a cualquier otra categoría, concepto o entidad. Los colectivos, los territorios, los estados o los mercados no piensan ni actúan por sí mismas, sino las personas o los individuos que están ahí. La acción humana es deliberada, fruto de una previa reflexión, un pensamiento o idea previos que, una vez ponderado y proyectado, se ejecuta y se convierte en acción en el mundo real. El ser humano es emprendedor cuando actúa intentando cambiar y mejorar su futuro utilizando los medios que tiene a su alcance.

En el mundo de la economía sucede lo mismo. El emprendedor es el motor auténtico que pone en marcha la creación de valor y riqueza para la sociedad. Es quien realiza la función empresarial, que consiste en desarrollar un proceso de coordinación y ordenación de recursos que están dispersos y sin utilidad en un todo armónico que funciona en base a un plan con el objeto de ofrecer un servicio o producto que satisfaga mejor una necesidad dada. El emprendedor, lo realiza, bajo su riesgo y ventura, con el fin de conseguir una ganancia, aportando su solución.

Lo que caracteriza al emprendedor es poseer la perspicacia de saber detectar soluciones o alternativas, todavía no conocidas, antes que los demás, y disponer de la energía, el esfuerzo y el riesgo de acometerlas. Se distingue por la capacidad de poner en marcha ese proceso creador, consiguiendo y coordinando todos los factores y bienes de capital necesarios para llevarlo a cabo, instalarlo en el mundo real y que sea aceptado y deseado por el soberano del mercado que es el consumidor.

En un mercado libre, con o sin crisis, cualquiera puede tener la oportunidad de probar su suerte y descubrir por sí mismo la viabilidad real de su proyecto en el mercado. Emprender, dar el primer paso, tiene la grandeza y la belleza de toda creación humana, de todo alumbramiento. Por un lado, la certeza subjetiva de que aportará valor y bienestar a la sociedad, y en consecuencia al emprendedor; y por otro, la incertidumbre de que efectivamente triunfe ya que nadie es omnisciente.

Para ser emprendedor no es preciso ser un genio, ni un gran técnico o un docto economista. Poseer mucha información ya conocida no produce emprendedores sino cuestionarse lo ya sabido, encontrar nuevos caminos y, sobre todo, ponerlos en marcha.
Tampoco lo es, necesariamente, quien posee bienes, liquidez o patrimonio. Este buscará las mejores opciones donde invertir atendiendo a su rentabilidad y riesgo de entre las propuestas que tenga a su alcance. Solo si lo hace en sus propios proyectos, se convertirá en emprendedor.
Así pues, coordinar talento y recursos ya existentes para desarrollar proyectos nuevos es la tarea apasionante del emprendedor en una sociedad pasiva y deprimida y, por tanto, llena de oportunidades de mejora y acción.

Ver publicado Art. 91

2 comentarios »

  1. Me gusta el enfoque que le has dado. Son tan necesarios hoy en día, sin emprendedores no se crean empresas y sin estas no se generarán nuevos puestos de trabajo. Hay que modificar la mentalidad de los jóvenes, que cambien horizontes mediocres en el funcionariado por un futuro sin límites. ( Tenemos que conseguirlo )

    Un saludo
    Jorge Álvarez

    Comentario por Jorge (@xurde1) — 7 febrero, 2012 @ 5:24 pm | Responder

    • Gracias Jorge.
      Por suerte o por desgracia va a haber alguna generación de jóvenes españoles que descubrirán pronto que eso de que el Estado les provea de todo por el hecho de nacer es insostenible. Que el bienestar y la felicidad es algo a lo que todo el mundo tiene derecho, pero que se obtiene por el esfuerzo y la valía personal de cada uno y no por la divina gracia e intervención del Estado o del poder político. Que el Estado ni puede ni debe garantizar el trabajo, el beneficio,la vivienda, la comida ni nada, ya que éste no crea nada, solo administra lo que la gente genera. Que si no garantiza la libertad, el respeto a la propiedad y la ley, simplemente eliminará la posibilidad de que una economía libre produzca bienestar y riqueza para el mayor número posible de personas. Cuando una sociedad va convirtiendose en emprendedora, cuando la mentalidad juvenil va cambiando, deja de permitir al Estado tanta intromisión y le exige que se limite a garantizar el cumplimiento del orden jurídico y los derechos, no que se irrogue el papel de gran benefactor que concede gracias y favores a sus súbditos. Cuando cambie el perfil de los ciudadanos,cambiará automáticamente el de sus políticos.

      Comentario por joseignaciolluch — 7 febrero, 2012 @ 6:50 pm | Responder


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