José Ignacio Lluch – FREE MARKET

13 marzo, 2012

LA CRISIS Y LAS PERSONAS

Los fenómenos atmosféricos y los económicos tienen muy poco en común salvo que se suele errar en sus predicciones y que sus efectos afectan a todos en mayor o menor medida. La economía toma prestado de la meteorología algunos conceptos para describir situaciones y acontecimientos propios de aquélla. Se habla de sequía de liquidez cuando hay escasez de efectivo; tormenta y turbulencias en los mercados bursátiles, cuando aumenta la volatilidad de los valores; enfriamiento de la actividad, cuando ésta decrece…

La gran diferencia entre ambas es que los fenómenos atmosféricos se producen en el mundo de la física y al margen del ser humano. Sin embargo, los fenómenos económicos tienen como único protagonista a las personas. Solo se producen como consecuencia de la acción humana.

El problema de la macroeconomía es que al formarse de agregaciones de datos económicos, sus conceptos parecen y se analizan como si mediara un universo entre ellos y la economía real, formada por todos y cada uno de los individuos de una sociedad. Así, gasto público, inflación, política monetaria o fiscal y demás, se asimilan a cosas que suceden, buenas o malas, al margen de la acción de los individuos. Y ahí es donde nace la confusión.

La crisis y la depresión que nos acompaña tiene su origen en acciones humanas erróneas. La responsabilidad no solo es de quien lo hace mal sino de aquellos que le dan poder para hacerlo y de quienes se benefician de la irresponsable gestión. Un Estado Providencia que interviene por la fuerza en el mundo económico con el fin de imponer una situación de reparto forzoso, favoreciendo el clientelismo, los sectores agradecidos y dificultando la libre competencia y la iniciativa emprendedora, no parece una solución económica sostenible y su fracaso afecta a todos. También a quienes creían que ese estado era la solución económica perfecta. Al igual que un cielo muy nublado suele preceder a una tormenta, una economía muy intervenida origina pobreza y malestar.

La buena noticia es que en economía, no solo los problemas, también las soluciones dependen de las personas y no de fenómenos físicos incontrolables. Al igual que muchas acciones negativas conforman cifras macro deprimentes, muchas acciones adecuadas de individuos, consiguen efectos generales positivos.
La crisis nos afecta a todos y cada uno puede librar su particular batalla contra ella, en el ámbito personal y específico de su capacidad y voluntad.
Ver publicado Art 94

2 comentarios »

  1. Hay que reducir el sector público, sí, pero en el privado también se hundieron empresas por contar con recursos que no tenían, la diferencia es que en el privado hay un dueño que se queda sin su dinero pagando por ello y en el público no existe responsabilidad para el alcalde, ni para el tesorero, ni para el pie del gobierno, ni para la juez que consiente en alargar los plazos ante una reclamación y es el acreedor legítimo el que paga por la irresponsabilidad del funcionario, del juez y del caradura…

    Comentario por San Jordi — 18 marzo, 2012 @ 9:43 pm | Responder

    • El gestor responsable y prudente, ya sea público o privado, cumple siempre con la regla de oro que es el equilibrio presupuestario: no se endeuda más allá de lo que puede pagar asumiendo previsiones sensatas. La vacuna contra la imprudencia es la responsabilidad patrimonial: si te equivocas, lo pagas. Esto no sucede en lo público y en consecuencia, los gestores públicos pueden hacer disparates económicos de forma impune.
      Otro problema es cuando los Estados manipulan la economía a través de las políticas monetarias y crean expansiones crediticias falsas a través de los bancos centrales y su correa de trasmisión que es el sistema financiero. Si hay una excesiva liquidez en los mercados y todos tiene asequible el dinero barato, se genera inflación y se distorsionan los mensajes y la información que los precios dan a los empresarios de tal manera que éstos invierten con el dinero barato en proyectos que no son los adecuados y que el mercado no los quiere. La consecuencia es que esas políticas crean falsas expectativas en los inversores y provocan acciones erróneas de los operadores. Sus consecuencias son las crisis y la permanencia en ellas.

      Comentario por joseignaciolluch — 20 marzo, 2012 @ 9:38 am | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: