José Ignacio Lluch – FREE MARKET

27 marzo, 2012

LOS RECURSOS NATURALES

Si la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, podría también decirse que la ignorancia de la economía y sus reglas básicas no exonera de sus consecuencias.

Cuando desde una visión estatista y burocrática se define y contabiliza la riqueza, se tiende a expresarla en términos cuantitativos, se piensa en un conjunto de bienes y recursos existentes. Así se concluye que los recursos o la riqueza de alguien o de algún sitio está dada, es algo estático, medible, limitado y concreto. A partir de ahí, nuestras benefactoras autoridades proceden con un gran celo a proveernos y satisfacer todas nuestras necesidades personales. Para ello, no dudarán en intervenir y regular la economía y en repartir esa riqueza existente, de forma coactiva,según su arbitrio. Cuantas más necesidades a cubrir, mayor Estado a financiar, a costa, cómo no, de los ingresos y bienes de la gente. Como siempre acaba sucediendo, esta tendencia resulta insostenible y termina quebrando la economía del país en cuestión y, por supuesto, no cumpliendo con la cobertura de las necesidades previamente proclamadas.Detrás de un poder sin control hay ineficacia y corrupción. Los resultados están a la vista.

Lo que se olvida con frecuencia en economía es que la riqueza no está dada, que se crea en cada momento. Que no es un conjunto de recursos naturales o materiales. Que su único actor es el ser humano cuando piensa, descubre y actúa. Que la iniciativa y el logro de fines es cosa de cada uno y sus resultados, en interacción con los demás, benefician a todos. Que el esfuerzo y la ilusión de las personas son los únicos motores capaces de generar bienestar y riqueza. Que ésta no esta dada sino que es una consecuencia de un camino que cada cual recorre según su capacidad, energía y voluntad. Que las personales capacidades, proyectos, objetivos y medios, no son delegables ni trasferibles. Que seguramente cada cual tiene algo que aportar y proponer con éxito a la sociedad, y si es valioso o útil para los demás, conseguirá sus fines personales.

Sabiendo esto, que el recurso más valioso y la fuente de energía más poderosa del planeta es la mente del ser humano, ¿por qué se le trata como un animal en peligro de extinción, incapaz de valerse por sí mismo?¿Por qué siendo el único motor que genera riqueza y progreso con su esfuerzo e ilusión, se dificulta que actúe y se le sustrae cualquier incentivo para que emprenda? ¿ Por qué consentimos que las autoridades benefactoras nos consideren como un rebaño de vacas donde se les provee de lo básico para ordeñarlas a continuación?

Ver publicado Art 95

1 comentario »

  1. Buen Post
    Me gustó la forma en que aborda sobre el tema.
    Continuaré regresando esta página para seguir estimulándome sobre el contenido.

    Espero sigas escribiendo sobre esto

    Comentario por Enologia — 29 agosto, 2012 @ 9:38 am | Responder


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