José Ignacio Lluch – FREE MARKET

15 mayo, 2012

SUBIR O BAJAR

Subir una montaña cuesta esfuerzo. Hay que ahorrar agua y alimentos para el trayecto, cargar con ellos e ir ascendiendo, paso a paso, en un recorrido que se hace largo y parece infructuoso, hasta que se llega a la cima y se puede ver todo lo que se ha avanzado y disfrutar de la alta situación conquistada. Bajar es más fácil. Basta con dejarse llevar ya que la pendiente juega a favor, pero si el caminante se relaja en el cómodo descenso, puede perder el control y acabar rodando directo hacia una zanja.

En economía sucede lo mismo, todo sube o baja no por arte de magia, sino como consecuencia de una serie de acciones, acertadas o erróneas, de aquellos que tienen el poder de regularlas: los Estados.
Si se escoge un modelo aparentemente fácil y cómodo como el de una expansión artificial del crédito, que premia el consumo y la inversión irresponsable, tendremos al final un gasto público y privado desbordado, sin soporte de ahorro real de la sociedad, que conducirá de nuevo a una crisis.
Si se opta por un camino más difícil e impopular como el fomento del ahorro, del esfuerzo y la competitividad, el resultado será diferente.
Si se mantiene una regulación laboral rígida o semirrígida al margen de la productividad no disminuirá el desempleo, aunque se decrete lo contrario.
Si aumenta el dinero en circulación, disminuye el poder adquisitivo del mismo y todos perdemos, ya que se nos sustrae por el emisor una parte del valor de nuestros ahorros o ingresos.

Si se suben los impuestos, baja la capacidad inversora y de ahorro privados, disminuyendo el incentivo de lucro, que es el motor que activa las ganas de esfuerzo, productividad y competencia, cayendo, en consecuencia, el nivel de vida.
Si aumenta el acaparamiento de deuda financiera por el Estado, disminuye su disponibilidad para los privados, aumentando la nómina de los protegidos dependientes y disminuyendo la partida de los autónomos e independientes que pasan, muy a su pesar, a engrosar las filas de los dependientes. Dejan de crear por su cuenta y pasan a consumir por cuenta de lo público.
Si sube el nivel de privilegios, sectores protegidos y subvenciones arbitrarias, baja el número de emprendedores y responsables creadores de riqueza.

En definitiva, si se declara a las cigarras especie protegida y se persigue a las hormigas como una plaga igrosa, tendremos sociedades incapaces de crecer y dependientes de la ración, cada vez más exigua, que el Estado benefactor estime conveniente administrar.
Subir o bajar Art 99

2 comentarios »

  1. Lo malo de este asunto es que los que gobiernan prefieren críar cigarras, convertirnos todos en cigarras, que les creamos indispensables para mantener nuestro nivel de vida cigarra, si alguien en campaña electoral nos dice que no, que a partir de que ellos gobiernen van a fomentar a las hormigas no les vota nadie, aunque tampoco entiendo el por qué, al final van a hacer lo contrario de lo que pregonaban.

    Y mira que la cosa es sencilla, austeridad, llevar el país como llevamos nuestra casa, más que nosotros nuestras madres, sin ir más de donde podemos, sin ahorcarnos, pero siendo tan sencillo se antoja tan difícil.

    Saludos.

    Comentario por Dessjuest — 16 mayo, 2012 @ 5:40 am | Responder

    • Es verdad. Realmente es sencillo pero requiere asumir responsabilidades personales y renunciar a vivir de los demás por la cara. Las madres en sus casas lo tienen claro y actúan con responsabilidad porque saben que administrarse es su responsabilidad y desconfían de quien les vaya contando películas.
      Hace poco leí una frase de un historiador que decía algo así como que la política y la religión hacía a los hombres peligrosos y fanáticos mientras que el comercio los convertía en sensatos. Los que gobiernan saben que cuanto más parcela de control de la vida de las personas acaparen, más imprescindibles se hacen y más se justifica su presencia u omnipresencia. La suerte es que el ser humano nace libre y aspira a la libertad. Cuando un régimen político aprisiona mucho a sus súbditos y genera, como no puede ser de otra forma, un malestar generalizado porque cualquier tipo de tiranía a la larga resulta inviable, la cosa estalla. Me gusta pensar que estamos al final de un estatismo que nació el siglo pasado y que ha causado más muertes, hambre y malestar que cualquier tiranía medieval. El sistema hace aguas por todas partes y la gente empieza a verles el plumero.

      Un abrazo.

      Comentario por joseignaciolluch — 16 mayo, 2012 @ 7:21 am | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: