José Ignacio Lluch – FREE MARKET

29 mayo, 2012

LA PELOTA

Mantener una gran pelota de playa bajo la superficie del mar es una ardua tarea. Quien lo intenta, ha de utilizar toda su fuerza y concentración para conseguirlo y cuanto más grande sea la pelota, más presión se requiere para mantenerla hundida y oculta para el resto de los bañistas. Al final, acaba irrumpiendo al exterior con fuerza y estampandose, quizá, en la nariz de quien la retenía, resultando los esfuerzos por ocultarla vanos y ridículos.

En economía sucede lo mismo; los errores, cuanto más grandes sean, más cuesta ocultarlos y acaban surgiendo a la superficie, a la vista de todos con el mayor estrépito, por mucho empeño y esfuerzo que se haya puesto en esconderlos y por poderosos ayudantes que intervengan en el proceso.

Cuando en una empresa, la dirección intenta ocultar un error o pérdida, los números cantan y las cuentas no cuadran. Se puede negar lo evidente, pero lo evidente acaba imponiéndose. Si el mercado rechaza un producto o servicio una y otra vez, el empresario tendrá que plantearse que se está equivocando. Que algo hace mal y que no conecta con su cliente. Ocultar este hecho es tan absurdo que al hacerlo, perderá su patrimonio o el de sus accionistas para aprender tan sencilla lección. Salvo, claro está, que le ayude el Estado y en contra de la opinión y el interés de los consumidores, mantenga esa ruina a costa de todos.

Cuando alguien quiere triunfar tocando la flauta y nadie soporta su ruido, acabará ejecutando sus conciertos en el campo y en solitario pero no viviendo de su virtuosismo. A no ser que el Estado sustituya a la voluntad del mercado y decida proteger al flautista frente a los gustos de los consumidores, repartiendo sus gastos entre todos los sujetos pasivos.

Cuando por razones ajenas al mercado libre, se ocultan situaciones erróneas e ilógicas, como el valor del activo de un balance, y se permite que en lugar de realizar su actividad, previo saneamiento, se mantenga la posición sin hacer nada, la pelota acabará saliendo y haciendo evidente el engaño. Lo malo es que cuanto más tarde, más daño hará a la economía de todos.
La economía, entendida como acción humana, está siempre expuesta a errores e incertidumbres. Precisamente los agentes que actúan en el mercado tienen por función detectarlos y corregirlos, teniendo la última palabra los consumidores. Las intervenciones públicas en la economía suelen descoordinar y retrasar la corrección de los errores así como la utilización adecuada de los recursos disponibles hacia opciones más eficaces, sostenibles y enriquecedoras. Retrasan la recuperación y bloquean recursos donde no hay mercado ni competencia.
La pelota Free market Art 101

3 comentarios »

  1. No se puede expresar mejor y con un ejemplo más gráfico. Me gustaría que no tuvieras razón pero es mejor tomar conciencia de una situación en la que todos, de un modo u otro, estamos implicados, sea por error o por omisión (mirar para otro lado es colaborar en sumergir la pelota).

    Comentario por nievesllorens — 29 mayo, 2012 @ 6:04 pm | Responder

    • Gracias por tu comentario, Nieves.
      No te sientas culpable ni por error ni omisión. Es muy difícil contrarestar décadas de masiva propaganda colectivista lanzada por los estados contra el liberalismo y a favor de las bondades del estado benefactor. Este se justifica a sí mismo cuanto más control y poder toma en la sociedad y lo hace prometiendole a ésta que a cambio le proveerá de todo y será feliz. Antiguamente las humanidad creía que los dioses les protegían de los males a cambio de un sacrificio u ofrenda. Ese papel fue luego sustituído por los reyes, designados por la divinidad para proteger a su pueblo. Ahora los Estados han ocupado y les encanta tener ese papel.Y así nos va a todos. En lugar de garantizar el cumplimiento del derecho, el respeto a la libertad de cada cual y la defensa de la propiedad, que es para lo que servían cuando se impuso el liberalismo en el mundo, ahora se han erigido en dioses justicieros, omniscientes y ubicuos e intentan controlar, planificar y dirigir la vida y la economía de todos. La solución no está en ellos, son el problema, sino en la gente que se harte de tanta hipocresía y aparente protección pública.

      Comentario por joseignaciolluch — 29 mayo, 2012 @ 6:35 pm | Responder

  2. Sembrado jefe, has estado sembrado, sin más.

    Comentario por Dessjuest — 29 mayo, 2012 @ 8:17 pm | Responder


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