José Ignacio Lluch – FREE MARKET

5 junio, 2012

DICHO Y HECHO

Con ésta clara y sencilla expresión, tan común en nuestras conversaciones cotidianas, se está afirmando que lo que se dice o declara, y va seguido por una acción que corresponde exactamente con lo que se anunció.
En el mundo real, cuando alguien tiene la fama o reputación de hacer lo que dice, suele ser respetado y transmite confianza a los demás. Por el contrario, no hay nada menos fiable que quien nunca hace lo que dice que hará.
En el ámbito de la política, sin embargo, las declaraciones suelen quedarse en palabras y luego los actos poco o nada tienen que ver con lo que se declaró.Quizá sea porque no percibimos al político como un candidato a trabajar como gestor o administrador de lo público, o porque no disponemos de mecanismos de inmediata corrección que permitan exigir el cumplimiento de lo dicho o la responsabilidad por lo hecho.

En el mundo de la economía, por fortuna, las cosas no funcionan con palabras sino con hechos. Mil declaraciones no cambian ni un ápice una realidad económica. Esta puede ocultarse, maquillarse o ignorarse pero sigue ahí y no se va. Muy al contrario, cuanto más se esconde, más se evidencia y más contundente actuación reclama.
La acción de los mercados libres, es decir, aquellos que no pueden gobernar los políticos, valora mucho la confianza y la credibilidad. Que lo que está mal, se diga y se corrija. Es precisamente la confianza la materia prima del intercambio libre entre los seres humanos. Sin ella no es posible la economía ni el mercado.
No basta pues con decir que se harán las cosas, hay que hacerlas. Simular un intento no es lo mismo que hacerlo.
Se realizará una reducción del enorme aparato estatal y su coste… pero poquito.
Se llevará a cabo una reforma, saneamiento y trasparencia del sistema financiero… pero no demasiado.
Se apoyará a la empresa y emprendedores ya que ellos y sólo ellos crean riqueza y puestos de trabajo…pero más adelante.
Se reformará el mercado laboral para flexibilizarlo y que no obstaculice la contratación… pero lo mínimo y que no se note casi.
Se desarrollará una política fiscal coherente con el apoyo al ahorro, la inversión y la iniciativa privada….pero ahora más presión y a recaudar más.

¿Nos extraña que nuestra credibilidad exterior esté tan baja, o lo que es lo mismo, la prima de riesgo tan alta? ¿Confiaríamos nosotros en un socio o proveedor que nos dijera tantas veces lo que va a hacer y luego hiciera tan poco, tan tarde y tan mal? ¿Hay alguna razón más allá de la falta de voluntad que pueda justificar tanto dicho y tan poco hecho?
¿Cree el gobierno que está la situación para andarse con medias tintas y pretender contentar a todos por igual o sólo a los más iguales?
Dicho y hecho Art 102

2 comentarios »

  1. Para mí el problema no es ya que digan que van a hacer una cosa y no la hagan, sino que hagan lo contrario incluso, eso es lo más molesto.

    Comentario por Dessjuest — 8 junio, 2012 @ 6:14 am | Responder


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