José Ignacio Lluch – FREE MARKET

17 julio, 2012

EL TITANIC

Hace poco se conmemoraba el primer centenario del hundimiento del Titanic. El súper trasatlántico, ese gran monstruo de acero que a principios del siglo pasado la fatal arrogancia de sus creadores lo bautizó como insumergible.
Actualmente asistimos a otro hundimiento, la superestructura omnipotente y omnipresente del Estado del Bienestar. Auténtico monstruo burocrático cuyos defensores, también del siglo pasado y con su característica fatal arrogancia, lo bautizaron como la única opción viable que garantizaba el bienestar de las personas sometidas a él.
Irónicamente, ahora que hace aguas golpeado por el iceberg de su propia inviabilidad e irresponsable endeudamiento y gasto, en lugar de aplicarse a sí mismos una drástica reducción, ocupan todos los botes salvavidas, dejando a la sociedad civil desprotegida y recayendo sobre ella la gran parte del ajuste y todo tipo de impuestos, tasas y recortes.

¿Que sociedad queremos? Una donde se pueda prosperar y que los esfuerzos de cada cual sirvan para cumplir sus sueños, donde se consigan los objetivos personales solo en virtud del empeño y capacidad con la aceptación por los demás en un mercado libre. O una donde no haya seguridad jurídica ya que las normas cambian según gobierne una mayoría u otra. Donde palabras ya vacías de contenido como solidaridad, redistribución o bien común, oculten corrupción, sectarismo e irresponsabilidad.

¿Queremos un lugar donde vale la pena esforzarse y progresar o preferimos otro donde lo mediocre sea lo imperante?
¿Nos gusta la competencia, prepararnos y en buena lid demostrar que nuestro producto o servicio es mejor que cualquier otro o preferimos evitarla y que el Estado obligue a consumir nuestro producto, sí o sí,?¿Aunque esto suponga arrebatar al mercado la libertad de elegir lo que crea que es mejor?
¿De verdad nos creemos que las cosas importantes de la vida como el bienestar de las personas, sus objetivos y valores, la propiedad y los derechos que la protegen, la salud, la educación o los ahorros, están más o mejor custodiados y garantizados en manos del Estado y los políticos o de los privados, es decir, nosotros mismos?

El Titanic Art 107

1 comentario »

  1. Yo creo que eso que se ha llamado “estado del bienestar” es perfectamente viable, pero claro, sin los parásitos aquellos que citabas en aquella gran entrada, garantizar un mínimo de bienestar es relativamente barato y no hay necesidad de ahogar con impuestos a la inciciativa privada, pero claro, si abusamos del sistema y lo usamos para algo que hemos comentado tantas veces, crear al pueblo la sensación de que necesitan un gobierno intervencionista… pues no, revienta.

    Saludos maestro.

    Comentario por Dessjuest — 18 julio, 2012 @ 6:38 am | Responder


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