José Ignacio Lluch – FREE MARKET

26 febrero, 2013

EL ANILLO

anillo

Resulta difícil de entender qué clase de estulticia o enajenación mental transitoria afecta a los gestores de la política económica cuando acceden al poder y se ponen el anillo gubernamental. Cierto es que algunos ya llegan así de sus casas pero, en general, tengan las ideas claras o no de partida, se transforman y sus acciones cambian al alcanzar el poder en completa contradicción con lo que antes pensaban o declaraban.

Me recuerda la inolvidable obra de Tolkien, cuando su personaje Gollum, que era un ser normal, se apodera del anillo y se transforma en una criatura capaz de su autodestrucción con tal de no perder los poderes y privilegios que el anillo le proporciona y al grito de ¡mi tesssoro! pierde la razón y hace cualquier cosa por conservarlo aunque tenga que perjudicar a los demás o a sí mismo.

No hace falta disponer de una preclara sabiduría económica para percatarse de que:

a)     No se puede gastar siempre más de lo que se ingresa y recurrir constantemente al endeudamiento ya que así, se produce un empobrecimiento, se alarga el malestar y se termina en quiebra.

b)     Ante un estado sobredimensionado e insostenible, la solución no es arrebatar más recursos a los ciudadanos sino reducir el gasto público lo antes posible.

c)      La riqueza y el empleo son generados sólo por la iniciativa privada, no por el estado y ésta actúa cuando puede, es decir, si dispone de un mercado libre, si le quedan ahorros para invertir o acceso a financiación y le compensa emprender porque confía en una expectativa de ganancia futura que compense su esfuerzo económico presente.

Mi tesssssoro, mi tesssssoro….y se mantienen infinidad de empresas públicas inviables, miles deanillo-unico2 asesores, subvenciones y prebendas, coches oficiales, sedes y estructuras caras, etc. Mientras tanto, siguen cerrandose empresas y liquidandose proyectos autónomos. Sigue aumentando el desempleo, siguen yéndose al extranjero jóvenes bien formados incapaces de encontrar trabajo en su país.

Deshacerse del perverso influjo del anillo cuesta mucho pero se puede conseguir. Basta con mirar de cerca el esfuerzo que cada individuo está haciendo cada día para mantenerse y sobrevivir para mirar de otra forma la renuncia a los privilegios del poder. Por lo menos Frodo lo hizo.

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