José Ignacio Lluch – FREE MARKET

7 mayo, 2013

REÍR O LLORAR

La capacidad de reír o llorar parece ser exclusiva del ser humano y lo distingue del resto de los seres vivos que habitan el planeta.

Consiste en una reacción espontánea ante determinadas situaciones. Que se sepa, sigue siendo libre para todos la opción de escoger entre reír o llorar. Personalmente tiendo a lo primero y en particular, ante situaciones o declaraciones esperpénticas que desde una solemnidad falsa y forzada, se nos presenta una tontería envuelta en una atmósfera que invita a responder: ¡Oh, qué gran verdad!

Cuando la verdad económica declarada por la autoridad competente, por supuesto con solemnidad, es ridícula y grotesca, resulta difícil elegir entre reír o llorar.

Por ejemplo, cuando se nos dice, solemnemente, que no hay otro camino que seguir subiendo el reir-llorargasto público y la deuda, mientras se obliga a los gobernados a reducciones drásticas de su presupuesto básico. O que no hay más opción que subir los impuestos, arrebatando recursos de consumidores, productores e inversores, para financiar un sector público improductivo, incoherente y descomunal. O cuando se agradece el esfuerzo del contribuyente, como si éste fuera voluntario, mientras se mantiene un coste desproporcionado de la administración y organismos dependientes, cuyo mantenimiento sí es voluntario por parte de quien los disfruta y vive a su costa.

Cuesta escoger entre la risa o el llanto. Bajar los impuestos no es una gracia que el gobernante concede al súbdito cuando éste ha llenado las arcas de aquel, sino el único medio sano y eficaz para que una sociedad se recupere y sus miembros productivos y emprendedores puedan reiniciar una recuperación general hacia la riqueza y el bienestar real, no el oficial o público.

Se declara que es prioritario reducir el paro y a la vez se ignora a la empresa, única solución capaz de crear empleo productivo, abandonándola a su suerte en un mundo sin financiación, sin alternativa frente al impago de la administración, (que no obstante, ejecutará sus bienes liquidando su actividad, si se impaga un IVA de algo que no se ha cobrado),o donde un laberinto reglamentario dificulta la iniciativa y protege la incompetencia.

Ante tan solemnes declaraciones, lo bueno es que se puede escoger qué hacer: reír, llorar o incluso reír por no llorar.

susto_dolar

 

Reír o llorar art 123

1 comentario »

  1. Fantástico, brillante. Me ha gustado mucho.

    Comentario por Arturo G — 10 mayo, 2013 @ 12:01 pm | Responder


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