José Ignacio Lluch – FREE MARKET

17 diciembre, 2013

LA CHIRIMOYA

Es una fruta de magnífico sabor y que aporta un sinfín de elementos saludables al ser humano,chirimoya2 incluyendo la risa, cuando se contempla a alguien comiéndola y con la necesidad de expulsar, con más frecuencia de lo que quisiera, esas pepitas negras que abundan en tan apetitoso manjar. Pero por más o menos arte o maestría que se aplique al comer la chirimoya y que sus ingredientes hagan su excelente función, hay que expulsar esas semillas negras tan molestas.

 En el mundo de la economía y las empresas sucede lo mismo. La sociedad, como una magnífica chirimoya, se compone de una multitud de elementos individuales que al actuar entre sí  van creando una red de intercambios voluntarios que, impulsados por la función empresarial, va generando riqueza y bienestar para todos. El problema es que, al igual que la chirimoya, también abundan las pepitas negras y éstas no aportan nada útil sino que son incompatibles con una sociedad sana y próspera. Para que funcione bien hay que detectarlas y evitarlas.

 Una clásica pepita negra es todo aquello que dificulte o aborte la libre iniciativa y acceso de la gente al mercado, a cualquier sector, con sus nuevas ideas, proyectos e innovaciones.

chirimoya1Otra muy similar es la corrupción,  fruto de las prácticas irregulares que al amparo de algún poder establecido, se permiten e incluso se justifican.

También hay pepitas negras en el miedo al esfuerzo y al fracaso ante la opción de realizar cualquier actividad o proyecto. Esta pasividad bloquea la acción y acaba en situaciones parasitarias. Y el parásito no crea riqueza ya que vive y consume la que otros, con su esfuerzo, consiguen realizar.

 Se pueden encontrar pepitas negras en la irresponsabilidad, en todas aquellas decisiones o acciones basadas en el objetivo del corto plazo, ignorando las consecuencias negativas que vendrán después y que afectarán a muchas más personas que la inmediata satisfacción del cercano.

Si en la actividad cotidiana se tropieza con alguna de estas pepitas negras u otras parecidas, es aconsejable no tragárselas sino escupirlas lo más lejos posible. 

La Chirimoya art. 133. pdf

 

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