José Ignacio Lluch – FREE MARKET

11 febrero, 2014

EL BURRITO DE CARGA

burroRecuerdan la imagen de un pobre burro tirando del carro, cargado hasta los topes, con una familia entera y un enorme montón de trastos de todos los tamaños y de dudosa utilidad? Ante tal desproporción de carga y su lento avance, aparte de sentir compasión por el pobre animal, era lógico deducir que difícilmente llegarían algún día a su destino y, por supuesto, que pudieran acoger a más pasajeros, por muy necesitados que estuvieran de subirse al carro.

 Con las empresas españolas sucede lo mismo. Las que han sabido o podido sobrevivir a la crisis identificando su camino, se encuentran en su mayoría, soportando una carga tan descomunal que les dificulta o impide que lo recorran y, menos aún, que puedan incorporar a sus proyectos más personas.

Una de las consecuencias positivas de la crisis ha sido que las empresas se han abierto a los mercados internacionales. Aunque ésta es una estrategia adecuada en todo momento, la caída de la demanda interior ha acelerado el proceso y una mayoría de empresas ha conseguido hacerse un hueco en el exterior. Así han logrado mantenerse o incrementar su crecimiento. Esto ha generado, asimismo, consecuencias muy positivas a nivel macroeconómico que todos conocemos. Muchas carteras de clientes de empresas españolas han pasado, en poco tiempo, de tener porcentajes irrelevantes de clientes extranjeros a ser mayoritariamente internacionales.burro4

 Se le da poca importancia a este logro. Parece que baste con la decisión de vender fuera y ya está. Muy al contrario, haber conseguido vender en todos los mercados exteriores sus productos, implica que han sabido ganarse a los consumidores de allí, frente a una competencia existente y previa. Esto dice mucho a favor de la calidad, capacidad y competencia de nuestros empresarios.

Sin embargo, la mayoría de estas empresas soportan una doble carga que retrasa su crecimiento, mengua o elimina su liquidez y debilita su consolidación y competitividad.

Esta doble carga es su apalancamiento y la presión fiscal omnipresente.

¿Se puede aligerar la carga a nuestro burrito para que nos lleve pronto a su destino que se llama empleo, progreso y bienestar para la sociedad? 

El burrito de carga art. 136

1 comentario »

  1. Siguiendo con la fábula, no se puede descartar que los burritos empiecen a negarse a tirar de sus pesados carros por mucho que se les castigue, si la carga es excesiva y la dirección incorrecta, empezarán a frenarse y a removerse incómodos por mucho que se les arree…

    Comentario por Jorge — 13 febrero, 2014 @ 9:23 am | Responder


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